Este es un anillo hecho a partir de las alianzas de sus padres, que celebra la vida real, imperfecta, y los lazos creados con amor, además de sangre.
Esta joya nace del deseo de conservar y transformar las alianzas de sus padres. Una de ellas se convirtió en pequeñas pepitas de oro, fragmentos irregulares que conservan el metal y la historia. La otra, pasada por el fuego, mantiene su grabado original, pero adopta una nueva forma, más orgánica y libre, porque el paso del tiempo y el renacer, deja huellas.

Queríamos que el anillo hablara de la vida real, de encontrar la belleza en las historias truncadas, y de cómo lo que une familias no es tanto la unión de sangre sino la unión de amor.
Por eso, el rubí —símbolo del amor— está abrazado por pepitas de oro no perfectamente simétricas, belleza creada a través de las historias contadas sobre el pasado, rodeada de una familia en el presente.El resultado es un anillo con las alianzas de sus padres que celebra la imperfección y la verdad, uniendo lo heredado con lo elegido, el fuego con la memoria.

Una joya, creada para llevar en su boda, una nueva familia creada con lazos amor, que guarda origen y continuidad.


