Este anillo habla de su maternidad. Habla sobre poner todo tu cariño en algo en lo que no tienes control. Habla sobre la pérdida, los intentos y las dudas.
En la charla que tuvimos, hacía el gesto de intentar mantener en su sitio algo que se desmorona, como juntando una y otra vez con mis manos un montoncito de arena seca que se deshacía. Las pepitas de oro representan eso, cómo estamos intentando recomponer lo que nos encontramos, intentando controlar, con amor, lo incontrolable.

Y habla de un camino duro hasta llegar aquí, habla de envolver en capas de amor, -curándose como las perlas-, lo que encontró en su camino.
El anillo está hecho en oro macizo de 18K y lleva tres perlas chinas, una algo mayor que las otras dos. Esto era algo muy importante para ella, un recuerdo que quería mantener. Y un diamante vintage, con el brillo sutil, velado que tanto me gusta y que era perfecto para representar la maternidad. La luz que existe aún en momentos en los que brilla.


