Este anillo de pedida es una explosión de alegría y espontaneidad.
Es ella, luz azul que celebra la vida. Que expande un mundo de pepitas a partir de esa luz, contagiando de alegría a aquellos que la rodean. Y también es él, que la eleva y sostiene, acompañándola en el camino que ella abre.
Y guarda entre ese universo de pepitas un diamante por el bebé que acaban de tener. Un brillo que les acompaña en su viaje y en el que hay hueco para mucho más amor.



