En este anillo, ella está rodeada de su familia, de las mujeres con las que comparte, orgullosa, apellido.
M me envió unos anillos de su madre para que hicera con ellos un anillo que celebrara sus recién cumplidos 30 años. El anillo era un regalo de su madre y tias, una familia muy unida. De este modo, fundiendo ese oro con pasado, transformando los anillos de su madre, las mujeres de su familia la rodean y protegen.
El oro y diamantes heredados de su madre y el nuevo peridoto hacen que el pasado y el presente se unen en este anillo que celebra la edad adulta.
El pasado, en forma de oro y diamantes de los anillos de su madre, transformados por el fuego. Las formas pura del círculo, la incorruptibilidad del oro, la atemporalidad del diamante blanco. Todo habla de la tradición, de los orígenes. Son su madre y tías.
El presente, un peridoto nuevo. De un color intenso, de la energía de tener 30 años, de su alegría. Y con una forma ovalada, alejándose de perfecto círculo. Es ella.



