Estos colgantes para unas madres, buscan la calma y lo bonito del día a día.
Tuvimos una conversación preciosa sobre las luces y sombras de la maternidad, sobre cómo necesitamos parar para buscar la calma y apreciar lo que estamos viviendo. Sobre cuidar a la pareja además de a los hijos. Y sobre cuidarnos a nosotras, además de a la otra, a los hijos y a todo lo que tenemos que cuidar.
Pensando en la necesidad de parar para buscar la luz – porque esta etapa es preciosa pero a veces estamos muy dentro de la oscuridad y avanzamos sin ver – les propuse que en sus colgantes hubiera una oquedad muy sutil, que pudieran reconocer las yemas de sus dedos al acariciar la superficie el colgante. Solo si están atentas, invitándolas a parar.
Y en ese huequito, un diamante vintage, la gema que las representaba a ellas en los anillos que les hice hacía un tiempo.


