Transformar un colgante regalado

Así extraje lo puro de un colgante regalado que me trajeron para transformar

Este colgante habla sobre lo puro. Sobre lo valioso de una relación, que a veces se diluye y cuesta ver. Habla, sobre decidir ver lo bueno.

Ella guardaba un colgante de oro blanco y diamante que le regaló su padre en un viaje, un regalo inesperado que contaba en forma de joya palabras y sentimientos no pronunciados. Pero los sentimientos no pronunciados cuesta valorarlos.

Una vida rehecha después, le ha escuchado esas palabras y sentimientos y vino a verme porque quería transformar ese colgante regalado. Porque ahora tenía un significado diferente para ella. Porque había visto lo puro en ello.

Este colgante se transforma para extraer la materia pura y ponerla en valor.

El colgante original que le regaló su padre era de oro blanco y llevaba un diamante engastado de una manera muy sofisticada.

Lo que le planteé fue, que igual que ahora veía lo que había estado escondido, podríamos transformarlo para extraer lo puro de ese colgante que le regaló. 

Hacer una joya cruda, ruda, en la que el material fuera lo importante. El material puro que extraeríamos del colgante. 

El oro blanco de 18K es una aleación de oro puro (75%), al que se le añade plata pura (9%) y paladio (16%) y otras veces níquel. El resultado es un metal grisáceo, al que se le da un baño de rodio para que adquiera un tono blanco.

Por lo tanto, el metal puro está escondido bajo un baño de rodio y aleado con otros metales. Ese oro amarillo puro fue lo que obtuvimos por un proceso de afinaje.

Curiosamente, cuando fundí el oro para hacer el colgante, tomó una forma de ojo. Y nos pareció que el oro había querido resumir así todo el concepto de la joya: Ver lo puro.

Un colgante que extrae lo puro. Migayo
Un colgante transformado que extrae lo puro del que le regalaron. Migayo
Un colgante transformado que extrae lo puro del que le regalaron. Migayo