Ella quería unir en un mismo anillo alianza y anillo de pedida, un anillo que hablara de la naturaleza, con tonos terrosos.
Quisimos acercarnos a la perfección de la forma clásica —la media caña— pero desde un camino manual, imperfecto y real. No buscábamos una superficie impecable, sino el equilibrio que surge del trabajo de la mano sobre el metal.
La alianza de ella se ensancha ligeramente, abriéndose para acoger los colores de la tierra. En su superficie, dos citrinos y un diamante vintage se integran en el oro, encontrando su lugar natural, como si siempre hubieran estado ahí.

Los citrinos aportan calidez y energía solar; el diamante, una luz suave, más antigua, que conecta con el origen.Estas alianzas con citrinos y diamante vintage, que aúnan en el mismo anillo la alianza y el anillo de pedida nacen de la idea de que lo esencial no es alcanzar la perfección, sino crear, a mano, una forma que abrace la vida: cambiante, luminosa, imperfecta y verdadera.


