Un globo con forma de corazón les hizo conocerse cuando eran muy jóvenes. Luego la vida los llevó por caminos distintos, y durante años se fueron encontrando y perdiendo en distintos momentos, como si el destino quisiera recordarles algo. Hasta que, al fin, decidieron quedarse. Juntos.
Para celebrar la llegada de su primer hijo, él quiso regalarle un anillo que contara su historia. Un anillo que regresara al corazón.

Desde un zafiro bicolor, los diamantes se alejan y vuelven a él, formando un círculo. Porque este anillo habla de eso: de volver al inicio, de alejarse para regresar, de escuchar al corazón.
Utilicé un zafiro muy especial, bicolor, porque según la luz incide sobre él, cambian sus tonos -como cambian las etapas de la vida – Me lo imaginaba un poco como una bola de cristal en la que comienzan a aparecer figuras, una bola de cristal, que de haber existido, les habría contado que cerrarían el círculo, que regresarían al inicio.
En el interior del anillo, grabé unos símbolos que marcan ese recorrido: los momentos en los que se encontraron, hasta que por fin, se unieron para no separarse más.
Un anillo que celebra lo que vuelve.
Un anillo que, como su historia, regresa al corazón.



