Esta es la historia de un anillo de ella para ella, un anillo que es fuerza y pureza. Es su amuleto, su recordatorio de que ella es el núcleo de su pequeña familia, que es su origen y su fuerza. Que debe de hacer lo que ella siente y no lo que otros suponen que debe hacer.
‘A’ me abrió su corazón, y para dar forma a la pureza, sinceridad y convencimiento que supone este anillo, me inspiré en las formas básicas de anillos romanos y griegos que veo en mis visitas a museos arqueológicos. Era un anillo que no debía de tener artificios, debía de ser muy simple y puro en su forma porque representaba algo muy profundo.
Y así llegué al diseño final en el que una única gema, un zafiro azul, emerge del metal representando esa nueva A, sabia y fuerte, que se convierte en el centro de todo.
El metal, queda deformado por ese surgimiento de la gema (casi un nacimiento, ahora que lo pienso), manteniendo el abombamiento que generó el zafiro cuando estaba en su interior.
En un principio le propuse representar a sus hijos y pareja, pero me dijo, y tenía toda la razón, que no había necesidad pues no existían ellos sin ella ni ella sin ellos.



