Descripción
«Mientras que el brillo de la plata y otros metales se apaga muy deprisa, el oro en cambio ilumina indefinidamente la penumbra interior sin perder nada de su brillo». El elogio de la sombra – Junichiro Tanizaki
Cuando aprendes a mirar la luz velada, empiezas a ver de otra manera. No buscas el impacto, buscas la profundidad. .
Estas piezas no lo cuentan todo a la primera. Cambian con la luz, se revelan despacio, piden que te pares. La textura del oro guarda el rastro del fuego. Las gemas sin tallar tienen una profundidad que ningún corte podría mejorar. Son joyas para quien disfruta mirando, para quien deja que la mente divague.
Entiendo la belleza que surge de manera natural y he respetado los procesos sin imponerles un diseño. He aceptado la irregularidad cuando aparecía sola, sin buscarla ni corregirla.
Y así ha surgido este Anillo.
Y así permanece.






